Sandra Avila
Buen trato, buen personal que te organiza el viaje, excelente!
¿Adónde vas?
Huéspedes
1 Habitación — 2 adultos
Preferencias
—
Manhattan se levanta entre el rugido del metro y el silencio de Central Park, mientras Brooklyn, Queens y el Bronx marcan su propio ritmo. Aquí conviven Wall Street, Broadway y cientos de barrios con acento propio, y todo ocurre a la vez. Esta guía te ayuda a decidir qué ver, cuándo ir y en qué zona alojarte.
Los imprescindibles del destino, elegidos para inspirar tu viaje.
El gran pulmón de Manhattan: más de 340 hectáreas de praderas, lagos y senderos donde los neoyorquinos corren, reman y toman el sol a los pies de los rascacielos.
El símbolo de la ciudad y de la inmigración, regalo de Francia en 1886. El ferry hasta Liberty Island y Ellis Island completa una de las postales más reconocibles del mundo.
El Metropolitan reúne miles de años de arte; muy cerca están el MoMA, el Guggenheim y el Museo de Historia Natural. La Milla de los Museos concentra buena parte de ellos.
El Empire State, el Top of the Rock y el mirador Edge ofrecen el perfil de Manhattan desde las alturas, sobre todo al atardecer, cuando la ciudad se enciende.
El Theater District, junto a Times Square, es la meca del teatro musical. Ver un espectáculo es un ritual neoyorquino tan clásico como imprescindible.
De la pizza y los bagels a los delis judíos, Little Italy, Chinatown o Flushing: Nueva York también se recorre con el paladar, plato a plato y cultura a cultura.
Nueva York funciona todo el año, pero cada estación cambia por completo su carácter. La primavera y el otoño son los momentos más equilibrados; el verano es caluroso y bullicioso, y el invierno, frío pero mágico.
Temperaturas suaves, cerezos en flor y parques que reviven. Es una de las mejores épocas para caminar la ciudad, con menos aglomeraciones que en pleno verano.
Calor y humedad, pero también azoteas, conciertos al aire libre y cine en los parques. La ciudad se llena de visitantes; conviene madrugar para lo más popular.
Para muchos, la mejor temporada: luz dorada, temperaturas agradables y el follaje de Central Park. Buen equilibrio entre clima y ambiente antes de las fiestas.
Frío intenso y posibles nevadas, pero también luces navideñas, pistas de patinaje y escaparates espectaculares. La ciudad vestida de fiesta tiene un encanto único.
Los barrios y zonas con más encanto para quedarse a dormir.
El corazón turístico: Times Square, el Empire State y Grand Central a un paso. Perfecto para quien viene por primera vez y lo quiere todo cerca, aunque es la zona más animada y cara.
Wall Street, el One World Observatory y los ferris a la Estatua de la Libertad. Más tranquilo de noche, con paseos junto al agua y excelente conexión de metro.
Calles arboladas, tiendas de diseño, cafés y una de las mejores escenas gastronómicas. Ideal para quien busca un ambiente elegante, paseable y con carácter de barrio.
Junto a Central Park y la Milla de los Museos, es la cara más residencial y tranquila de Manhattan. Muy cómodo para familias que prefieren calma y espacios verdes.
El Brooklyn moderno: cafeterías, mercados, vida nocturna y las mejores vistas del skyline de Manhattan al otro lado del río. Perfecto si buscas un ambiente joven y con estilo.
Nuestra selección: valoración, ubicación y ese algo especial.
Pequeños detalles que hacen el viaje más fácil.
El metro funciona 24 horas y es la forma más rápida y barata de cruzar la ciudad. Paga sin contacto con tu tarjeta o tu móvil en los tornos OMNY.
En restaurantes, bares y taxis se espera propina, habitualmente entre el 15 y el 20 %. Tenlo en cuenta al calcular tu gasto diario.
El tiempo cambia rápido y el aire acondicionado es intenso en verano. Lleva capas y calzado cómodo: caminarás mucho más de lo que imaginas.
Miradores, musicales y museos populares vuelan. Reserva online con días de antelación y consulta siempre la web oficial para horarios y disponibilidad.
Las zonas turísticas son seguras y muy transitadas. Vigila tus pertenencias en Times Square y en el metro, como en cualquier gran ciudad.
Los restaurantes más solicitados requieren reserva y el brunch de fin de semana genera colas. Anticípate y evita las horas punta.
Instantes del destino para ir abriendo boca.
Con cuatro o cinco días completos ves lo esencial de Manhattan y una escapada a Brooklyn. Una semana permite un ritmo más relajado y explorar museos y barrios con calma.
Miles de viajeros ya confían en nosotros